Archivo mensual: octubre 2014

No tengo ritmo


Sales a la pista y me pides bailar;
lo siento, no tengo ritmo.
Vamos a la disco, lo paso fatal;
lo siento, no tengo ritmo.

Yo no sé bailar,
yo no sé.

Sales a la pista y me pides bailar;
lo siento, no tengo ritmo.
Vamos a la disco, lo paso fatal;
lo siento, no tengo ritmo.

Yo no sé bailar,
yo no sé…
bailar,
bailar,
bailar.

Yo no sé bailar,
yo no sé bailar,
yo no sé.

No, no, no, no sé bailar.
No, no, no, no sé bailar.
No, no, no, no sé bailar.
No, no, no, no sé bailar.
No, no, no, no sé bailar.
No, no, no, no sé bailar.
No, no, no, no sé bailar.
No, no, no, no sé bailar.

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That rhythm

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Dancing frog legs

Tracey Emin & Daisy Bates dancing in Beverley Hills Hotel

Gillian Wearing – Dancing in Peckam

Gillian se pone a bailar sin tapujos, como si estuviera en su casa en pijama pero en medio de un centro comercial.

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Alquibla – Nas Al Ghiwan : la música del trance – 28 abr 1989

Desde su aparición, hace unos 16 años, el grupo musical marroquí Nas al Ghiwan ha profundizado en la tradición del sufismo popular de las cofradías islámicas, frente a otros modelos de canción más comerciales y cercanos al gusto occidental.

Giros

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Tarantism

Tarantism is a condition found in southern Italy that results from the bite of the wolf spider or tarantula. Its symptoms include nausea, speaking difficulties, delirium, heightened excitability and restlessness. The bodies of those who have been bitten are seized by convulsions. At one time it was thought that it could only be cured through a sort of frenzied dancing. Even the Bishop of Polignano, who in the 17th century allowed himself to be bitten in order to disprove the cure, felt compelled to dance to relieve his symptoms. Joachim Koester’s interest in tarantism is tied to its original sense: a dance of uncontrolled and compulsive movements, spasms and convulsions. In Tarantism he has utilized this idea to generate the movements of dancers, who explore, in six individually choreographed parts, what might be called the body’s terra incognita.

Foto: Tarantism by Joachim Koester

Sonido binaural. E-drugs (drogas sonoras). ¿Probamos?

“Es conocido el efecto milenario de algunos sonidos, patrones rítmicos y melodías que facilitan determinados estados de conciencia: danzas turcas, cantos gregorianos, tambores en torno a chamanes que lanzan cánticos al cielo mientras todo un poblado se siente extasiado por el sonido que les envuelve. La música siempre ha logrado crear sensaciones, desde el relax hasta la repulsión. Incluso el escritor George Orwell empleó este concepto en una de sus obras maestras, 1984, donde se utilizan los sonidos para potenciar el odio a través de telepantallas gigantes y de una forma repetitiva.

(…)

Es un ruido estridente, como un taladro. Un chirrido, un pitido. Ni un silencio, ni una pausa. Cuando se para, un ligero mareo retrasa el aterrizaje al mundo real. Es uno de los sonidos de las e-drugs, las nuevas drogas digitales que se expanden como la pólvora en el mundo cibernético. Son dosis auditivas diseñadas para recrear sensaciones de tridimensionalidad (sonido binaural) en el cerebro o, lo que es lo mismo, para imitar los efectos de las drogas tradicionales. Su efectividad, no obstante, ha sido puesta en entredicho por expertos. Nick Ashton, especialista en psicología, audio y música, creó I-Doser, un programa asentado en Estados Unidos, Brasil, México y Francia y que ahora se empieza a conocer en España. Por poco más de 12 dólares (algo más de ocho euros) el usuario puede conseguir un paquete de varias dosis: tripi/absenta/nitros rave, primer amor/orgasmo/éxtasis, un sinfín de posibilidades casi inimaginables. Es, en definitiva, un simulador de drogas que permite consumir sin hacerlo y que, según su creador, es efectivo y seguro. Un proyecto arriesgado y polémico que ya ha levantado debates y opiniones para todos los gustos

(…)

“Nadie puede negar que los sonidos pueden generar un estado de ánimo”, declara Fernando Pérez del Río, psicólogo de la asociación de Proyecto Hombre en Burgos, una organización que se dedica a la prevención, al tratamiento y a la rehabilitación de las drogodependencias.Pérez del Río explica en una conversación telefónica que estas nuevas drogas encajan muy bien con la sociedad actual. “Hay un culto al cuerpo muy pronunciado, no nos queremos destruir. Además, nos hemos vuelto más asépticos con los estupefacientes”, cuenta. Apunta que no nos arriesgamos tanto como antes porque “hemos aprendido” y las e-drugs son lo más cercano que un adolescente puede consumir “sin meterse nada en el cuerpo”. “Lo realmente peligroso es que esta nueva moda incite a los jóvenes a tomar drogas reales”, concluye.

(…)

Estudios de sonidos binaurales desde 1939.

Nick Ashton, creador del programa I-Doser, no es el descubridor de los sonidos binaurales como método para crear estados de ánimo concretos. De hecho, lo que hoy ya se conoce como drogas sonoras o digitales fue descubierto en 1839 por el investigador alemán Heinrich Wilhem Dove, que las describió como señales de distintas frecuencias que suenan de forma diferente en cada oído. Cuando el cerebro lo procesa, se integra una tercera frecuencia de tono que es la llamada onda binaural. En 1985, Robert Monroe, investigador estadounidense especializado en la alteración de la conciencia, señaló que los tonos binaurales en frecuencias beta (de 16 a 25 hercios) están asociados a la concentración. Diez años después, un psicólogo canadiense originario de Malasia, Chock C. Hiew, realizó un estudio en el que demostró que los tonos binaurales de rangos delta (de uno a cuatro hercios) y theta (de cuatro a ocho) están asociados con la relajación, la meditación y los estados creativos, además de ayudar a conciliar el sueño”.

Fuente:http://cultura.elpais.com/cultura/2011/08/04/actualidad/1312408802_850215.html
Ver: http://trikinhuelas.com/archivos/2008/04/29/estados-alterados-con-sonidos-binaurales/

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